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Día 1: Adán y Eva | Creados Para Estar En Comunión Con Dios

Enero 12, 2026

Génesis 3:8 RVR1960
Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto...

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Antes de que hicieras algo para Dios, fuiste creado para estar con Dios. Fuimos creados no solo para servir a Dios, sino para caminar con Él cada día.
 
Desde el inicio de la creación, el corazón de Dios anheló algo más que obediencia o servicio: deseó comunión. En el huerto del Edén, Dios no solo visitaba a Adán y Eva, sino que caminaba y hablaba con ellos, compartiendo momentos de cercanía, dialogo y amor. En esa relación no había temor ni distancia, solo confianza y plenitud.

Esa imagen en Génesis 3:8 revela el deseo más profundo del corazón divino: estar con nosotros, “su presencia y su voz se paseaban él huerto.”

Pero cuando el pecado entró, esa comunión se quebró. El miedo sustituyó la confianza, y el hombre, que antes corría hacia Dios, comenzó a esconderse de Él. Sin embargo, aun en medio de la desobediencia, la voz divina no se apagó; siguió buscándolos y llamándolos. En Génesis 3:9 Dios dice “¿Dónde estás tú?” Su pregunta no fue de juicio, ni condena; más bien un llamado tierno a volver a Su presencia. Era el clamor de un Padre amoroso buscando restaurar la intimidad perdida con su hijo.

Fuimos creados para habitar con Dios, no para huir de Él.

Hoy, el Espíritu Santo nos recuerda que Jesús vino a restaurar esa relación rota en el Edén. 

La invitación sigue abierta: a volver a caminar con Él. No solo a hablarle en momentos difíciles, sino a disfrutar Su presencia cada día. La comunión con Dios no se trata de perfección, sino de conexión.

La comunión con Dios nos devuelve identidad, seguridad y propósito. Cuando caminamos con Él, descubrimos quiénes somos realmente y experimentamos paz en lugar de miedo.

La comunión perdida en el Edén puede ser redescubierta en la presencia diaria de Dios.

REFLEXIONA:
Aparta un momento hoy —aunque sean 15 minutos— para caminar en silencio y hablar con Dios. No pidas nada. Solo conversa, como un hijo con su Padre.

¿Cuánto deseo estar en comunión con Dios hoy? ¿Qué cosas me distraen de buscarlo? ¿Cómo puedo abrir mi corazón para escucharlo y sentir Su cercanía?

Tómate unos minutos para reflexionar sobre esto y anota tus pensamientos en un diario o en tu aplicación de notas.

PROPÓSITO DE ORACIÓN:
Pide al Señor que afirme o restaure tu comunión con Él. Que en este tiempo de ayuno Él Espíritu Santo afine tu oído, para que sea un tiempo para volver a escuchar Su voz en la frescura del día.

ORA:
Padre amado, gracias porque me creaste para estar cerca de Ti. Perdona las veces que he huido de Tu presencia. Hoy decido volver a caminar contigo, escuchando Tu voz y disfrutando de Tu compañía. Restaura mi comunión y renueva mi amor por Ti. Amén.

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