
Ha dado más que todos los demás que ofrendan.
Día 3: Martes de controversia
La Viuda que dió Dos Monedas—Cuando Dios ve el corazón. (Marcos 12:41-44)
Marcos 12:43–44 NTV
43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Les digo la verdad, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás que ofrendan. 44 Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir.
Durante esos días en Jerusalén, Jesús pasaba mucho tiempo enseñando en el templo. Multitudes venían a escucharle, y entre las muchas cosas que ocurrían en aquel lugar estaba el momento en que las personas depositaban sus ofrendas.
En el templo existían cofres especiales llamados “arca de las ofrendas” donde los adoradores colocaban su contribución. Muchos de los donativos se hacían con monedas metálicas, por lo que el sonido de las monedas al caer podía llamar fácilmente la atención de quienes estaban alrededor.
En medio de aquel ambiente, algunas personas depositaban grandes cantidades. Imagine él sonido. Pero Jesús no estaba impresionado por el sonido de las monedas, Él estaba observando el corazón. Entonces aparece una viuda.
En la cultura del primer siglo, las viudas representaban uno de los grupos más vulnerables de la sociedad. Muchas veces no tenían protección económica ni estabilidad. Sin embargo, aquella mujer se acercó en silencio y depositó dos pequeñas monedas, conocidas como “leptones” el valor más pequeño de la moneda judía.
A los ojos de cualquiera, aquella ofrenda parecía insignificante.
Pero Jesús hizo algo sorprendente: detuvo el momento y llamó a sus discípulos para enseñarles una lección que aún hoy sigue hablando a nuestro corazón. Marcos 12:44 ntv “Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir.”
Jesús reveló una verdad profunda sobre cómo Dios ve nuestras vidas. Mientras el mundo mide por cantidad, Dios mide por entrega.
Aquella mujer no solo dió una ofrenda. Ella entregó su confianza en Dios. Y esa confianza convirtió lo pequeño en algo extraordinario. La Biblia nos recuerda esta misma verdad en:
“Pero Dios le dijo: Samuel, no te fijes en su
apariencia ni en su gran estatura. Éste no es
mi elegido. Yo no me fijo en las apariencias;
yo me fijo en el corazón.”
1 Samuel 16:7 TLA
En un mundo que constantemente compara, mide y calcula, Jesús nos recuerda que el cielo presta atención a cosas muy distintas.
Porque cuando el corazón se entrega completamente a Dios, incluso lo pequeño puede tener un valor eterno. Mientras muchos miraban las grandes ofrendas; Jesús estaba mirando algo que casi nadie veía. Para Dios la entrega no se mide por la cantidad, se mide por el corazón.
“Dios no cuenta cantidades. Dios pesa corazones.”
Jesús no solo ve lo que hacemos. Jesús ve el corazón con el que lo hacemos.
APLICACIÓN PRÁCTICA:
La adoración no siempre se expresa en cosas grandes o visibles. Muchas veces se expresa en actos sencillos: Tiempo dedicado a Dios, Servicio a otros, Generosidad silenciosa, Obediencia diaria.
Cuando algo se entrega con fe, incluso lo pequeño puede tener un valor eterno.
Preguntas de reflexión: ¿Por qué Jesús consideró que la viuda dio más que todos? ¿Qué nos enseña esta historia sobre la confianza en Dios? ¿Hay algo en mi vida que necesito entregar a Dios con mayor fe?
ORACIÓN:
Señor, Enséñame a confiar en ti como lo hizo esta viuda. Ayúdame a darte no de lo que me sobra, sino de lo mejor que Tu le has dado a mi vida. Que cada decisión, cada recurso y cada momento que tengo sea una expresión de confianza en ti. En el nombre de Jesús. Amén.
Toma unos minutos para pensar sobre esto y escribe tus reflexiones en una libreta o en una aplicación de notas.