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¿No ardía nuestro corazón?

Día 8: Domingo de resurrección

Los Caminantes a Emaús—Cuando el corazón vuelve a arder (Lucas 24:13-16; 28-34)

Lucas 24:32 NTV
Entonces se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

La mañana de la resurrección había comenzado con noticias sorprendentes: la tumba estaba vacía. Algunas mujeres habían visto a los ángeles y escuchado el anuncio de que Jesús había resucitado.

Pero no todos los discípulos comprendían aun lo que estaba ocurriendo. Ese mismo día, dos de ellos caminaban hacia un pequeño pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Mientras avanzaban por el camino, hablaban entre sí sobre todo lo que había sucedido en los últimos días.

La cruz todavía pesaba sobre sus corazones. La tristeza, la confusión y la desilusión llenaban sus pensamientos. Todo lo que habían esperado parecía haber terminado el viernes. Pero en medio de ese camino, algo extraordinario ocurrió. Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos.

Sin embargo, el evangelio nos dice que sus ojos estaban velados y no lo reconocieron. Aun así, mientras caminaban, Jesús empezó a explicarles las Escrituras y a mostrar cómo todo lo que había ocurrido formaba parte del plan de Dios.

Desde Moisés y los profetas, les reveló cómo las Escrituras hablaban del Mesías que debía sufrir y luego entrar en su gloria.

“Entonces Jesús los guio por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.” Lucas 24:27 NTV

Mientras escuchaban, algo empezó a suceder dentro de ellos. La tristeza comenzó a transformarse en esperanza. La confusión empezó a dar paso a la fe. Y más tarde, al recordar ese momento, se dijeron el uno al otro:

“Los dos se dijeron: ¿No es verdad que, cuando él nos hablaba en el camino y nos explicaba la Biblia, sentíamos como que un fuego ardía en nuestros corazones?” Lucas 24:32 TLA

Cuando Cristo abre las Escrituras, algo profundo ocurre en el corazón humano, el corazón vuelve a encenderse.

La fe despierta.
La esperanza revive.
El corazón vuelve a arder.

Porque la resurrección no solo cambió la historia, también transforma el corazón de quienes caminan con Jesús. Muchas veces pensamos que estamos solos en nuestros caminos de tristeza o confusión. Pero la historia de Emaús nos recuerda algo hermoso:

“Jesús muchas veces está más cerca de lo que sentimos.”

Durante esa semana, muchos pensaron que habían perdido a Jesús. Pero el domingo descubrieron algo que cambiaría el mundo para siempre: Jesús no estaba muerto. Jesús estaba vivo.

Y al caminar con Él, sus corazones volvieron a arder.

APLICACIÓN PRÁCTICA:
La resurrección nos recuerda que: La esperanza siempre vence al desánimo. La vida vence a la muerte. Cristo sigue caminando con nosotros hoy.

Preguntas de reflexión: ¿Por qué los discípulos no reconocieron a Jesús al principio? ¿Cómo puede Jesús estar caminando con nosotros sin que lo notemos? ¿Qué cosas hacen que nuestro corazón vuelva a arder por Dios?

ORACIÓN:
Señor Jesús, Gracias porque resucitaste y nos diste una esperanza eterna. Ayúdame a reconocer tu presencia en mi vida y a caminar cada día contigo. Que mi corazón siempre arda al escuchar tu palabra. Amén.

Toma unos minutos para pensar sobre esto y escribe tus reflexiones en una libreta o en una aplicación de notas.

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