Semana 1:
Casa Vs Hogar


Día 5: ¿Cómo Se Siente Vivir Conmigo?
Octubre 9, 2026
Colosenses 3:12 NTV
Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia.
Hay algo curioso que puede sucedernos sin que nos demos cuenta. Podemos ser muy pacientes con las personas de afuera.
Sonreímos al desconocido.
Tratamos con respeto al compañero de trabajo.
Escuchamos con atención a alguien que necesita hablar.
Respondemos amablemente una llamada.
Pero después llegamos a casa. Estamos cansados. Tenemos hambre. El día fue complicado. Todavía estamos pensando en problemas que dejamos en el trabajo.
Y entonces alguien de nuestra familia hace una pregunta en el momento equivocado y respondemos con impaciencia.
Uno de nuestros hijos comete un error y nuestro tono cambia. Nuestro cónyuge quiere conversar y nosotros apenas levantamos los ojos del teléfono.
No significa que no los amemos. Los amamos profundamente. Pero algunas veces, las personas que más amamos terminan recibiendo la versión más cansada de nosotros.
Quizá porque en casa bajamos la guardia, porque allí podemos ser nosotros mismos. Y eso está bien; porque el hogar debe ser el lugar donde no necesitamos aparentar. Pero hay algo que debemos cuidar: ser nosotros mismos nunca debe convertirse en permiso para tratar mal a quienes más amamos.
Pablo escribió a los creyentes de Colosas y utilizó una imagen sencilla. “… ustedes tienen que vestirse …” Y después menciona la ropa que debería distinguir a quienes pertenecemos a Cristo:
Compasión.
Bondad.
Humildad.
Gentileza.
Paciencia.
Me gusta pensar en esa imagen. Porque … Cada mañana decidimos qué ropa vamos a usar. ¿Qué pasaría si también decidiéramos conscientemente con qué actitud vamos a interactuar en nuestra casa?
Hoy voy a vestirme de paciencia. Hoy mis hijos no recibirán solamente lo que quedó de mí después de un día difícil.
Hoy voy a vestirme de bondad. Hoy voy a cuidar no solamente lo que digo, sino cómo lo digo.
Hoy voy a vestirme de humildad. Si me equivoco, voy a reconocerlo. Si lastimo a alguien, voy a pedir perdón.
Porque nuestra familia no solamente escucha cuando decimos: Te amo. También experimenta nuestro amor en la manera en que los tratamos. En nuestro tono. En nuestras respuestas. En nuestra paciencia. En nuestra capacidad de escuchar. En la manera en que reaccionamos ante sus errores.
Y eso me lleva a una pregunta que no siempre es cómoda, pero es necesaria: ¿Cómo se siente vivir conmigo? ¿Cómo experimenta mi familia ese amor cuando convive conmigo todos los días?
Quizá en tu caso; alguien se siente seguro a tu lado. Quizá sabe que puede equivocarse y todavía encontrará gracia. Quizá tus palabras le dan ánimo. Si es así, dale gracias a Dios y continúa sembrando eso.
Pero en otros casos; quizás el Espíritu Santo está poniendo el dedo sobre algo diferente mientras estas leyendo estas lineas.
Un tono que necesitas cambiar.
Una impaciencia que se ha vuelto demasiado frecuente.
Palabras que salen demasiado rápido.
Una dureza que antes no estaba allí.
La dificultad para reconocer cuando te equivocas.
No leas esto pensando primero en cómo deberían tratarte los demás. Léelo con honestidad, y pregúntate ¿qué es lo que ellos ven en ti en él trato que tienes con ellos?
No puedes controlar cómo todos los demás se comportarán hoy. Pero con la ayuda de Dios sí puedes decidir qué clase de persona encontrarán cuando se encuentren contigo.
PARA RECORDAR
El amor que sentimos se demuestra en el trato que damos.
PIENSA
Si pudieras experimentar durante un día cómo se siente tu familia cuando convive contigo, ¿habría algo que quisieras cambiar?
APLICA
Escoge una palabra de Colosenses 3:12 Compasión — Bondad — Humildad — Gentileza — Paciencia Pregúntate: ¿Cuál de estas necesita recibir más mi familia de mí? Haz de esa palabra tu decisión para hoy. Y si durante el día reconoces que trataste mal a alguien de tu familia, no lo justifiques. Acércate y di sencillamente: Perdóname. No debí tratarte así. A veces una disculpa sincera también ayuda a construir hogar.
ORA
Señor, gracias porque me amas con paciencia y gracia. Muéstrame aquello que necesita cambiar en la manera en que trato a mi familia. Vísteme de compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. Que las personas que más amo no solamente escuchen que las amo, sino que puedan experimentarlo en mi manera de tratarlas. Comienza en mí. Amén.
