Semana 4:
Un Ladrón Rodea La Casa


Día 1: No Dejes La Puerta Abierta
Octubre 26, 2026
Nehemías 4:7–9 NTV
7 Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdodeos se enteraron de que la obra progresaba y que se estaban reparando las brechas en la muralla de Jerusalén, se enfurecieron. 8 Todos hicieron planes para venir y luchar contra Jerusalén y causar confusión entre nosotros. 9 Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos.
¿Alguna vez has salido de casa y, después de avanzar varias cuadras, te has preguntado si cerraste bien la puerta? De pronto comienzas a pensar en todo lo que dejaste adentro. Y aunque probablemente no haya ningún problema, la preocupación es suficiente para hacerte regresar y comprobar que todo esté seguro.
¿Por qué hacemos eso? Porque sabemos que dentro de nuestra casa hay cosas valiosas que queremos proteger.
Pero si lo pensamos detenidamente, descubriremos que lo más valioso de nuestro hogar no son las cosas que hemos conseguido, sino las personas con quienes compartimos la vida.
Y, sin embargo, hay algo curioso: muchas veces somos más cuidadosos para proteger nuestras pertenencias que para proteger nuestras relaciones.
En Nehemías 4 encontramos al pueblo de Jerusalén reconstruyendo los muros de la ciudad. Después de mucho esfuerzo, finalmente estaban viendo resultados. Pero mientras ellos trabajaban, sus enemigos comenzaron a conspirar para atacar y detener la reconstrucción.
Lo interesante es que Nehemías no permitió que el entusiasmo por la obra le impidiera reconocer el peligro. El versículo 9 nos dice que oraron a Dios y establecieron vigilancia para protegerse. Comprendieron que no bastaba con construir los muros; también necesitaban proteger lo que estaban construyendo.
Y esa es una verdad que necesitamos llevar a nuestros hogares.
Podemos dedicar años a trabajar por nuestra familia, procurar que nada le falte y esforzarnos por ofrecerle un futuro mejor. Pero mientras estamos ocupados construyendo, podemos descuidar cosas que también necesitan nuestra atención.
Quizás una herida que nunca hemos querido reconocer.
Un resentimiento que poco a poco ha ido creciendo.
Una influencia que está afectando nuestras convicciones.
O una distancia emocional que hemos comenzado a considerar normal.
Son situaciones que no siempre parecen peligrosas al principio, pero que pueden debilitar aquello que tanto amamos.
Proverbios 4:23 NTV “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Y eso comienza con reconocer que nuestras actitudes, decisiones y deseos también influyen en la salud de nuestras relaciones.
No se trata de vivir con miedo, pensando que algo malo va a suceder. Se trata de vivir con sabiduría, prestando atención a lo que realmente importa.
Porque el amor no solamente se demuestra trabajando para darle algo a nuestra familia. También se demuestra cuidando aquello que podría lastimarla.
Tal vez hoy sea un buen momento para preguntarnos si hemos dejado abierta alguna puerta que necesita nuestra atención. Y recordar que, con la ayuda de Dios, todavía podemos tomar decisiones para proteger lo que estamos construyendo.
PARA RECORDAR
No podemos proteger aquello que amamos si ignoramos lo que lo amenaza.
PIENSA
¿Hay alguna actitud, situación o influencia que has permitido en tu vida y que podría estar debilitando la paz, la confianza o la unidad de tu hogar?
APLICA
Dedica unos minutos a examinar tu corazón delante de Dios. Identifica una situación que necesite atención y piensa en una decisión concreta que puedas tomar para comenzar a cambiarla. No te concentres en lo que otros deberían hacer; comienza por aquello que está en tus manos.
ORA
Señor, gracias por el hogar y las personas que has puesto en mi vida. Perdóname por las ocasiones en que he estado tan ocupado con mis responsabilidades que he descuidado lo verdaderamente importante. Dame discernimiento para reconocer aquello que puede debilitar nuestras relaciones y sabiduría para tomar buenas decisiones. Ayúdame a proteger con amor lo que estamos construyendo y a honrarte en la manera en que cuido a mi familia. En el nombre de Jesús. Amén.
