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 Semana 6: 

Un Hogar Donde Dios Habita

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Día 1: Lo Más Importante De Nuestra Casa

Noviembre 9, 2026

Colosenses 1:18 TLA
y él gobierna a su iglesia y le da vida. Él es la cabeza, y la iglesia es su cuerpo. Cristo es el principio de todas las cosas. Por eso él fue el primero en resucitar, para que ocupe el primer lugar en todo.

Hay cosas que ocupan un lugar muy importante en nuestra vida. Nuestra familia, el trabajo, los compromisos y los sueños que deseamos alcanzar. Muchas de esas cosas son buenas y forman parte de las responsabilidades que Dios nos ha confiado.

Sin embargo, es posible estar tan ocupados atendiendo todo lo que consideramos importante que terminemos descuidando aquello que debería ocupar el primer lugar.

Durante esta serie hemos hablado de lo que significa construir un hogar. Hemos aprendido que no basta con compartir un techo; necesitamos cultivar relaciones donde haya amor, respeto, perdón y cercanía.

Pero hay algo que no podemos olvidar: 

NINGUNA DE ESAS COSAS PUEDE SUSTITUIR NUESTRA NECESIDAD DE JESUCRISTO.

En Colosenses 1, Pablo presenta la grandeza y supremacía de Cristo. Él no es simplemente una figura importante dentro de nuestra fe. Es el Señor, digno de ocupar el primer lugar en todo. Y eso nos lleva a una pregunta personal: ¿Qué lugar ocupa realmente Jesús en nuestra vida?

Porque podemos afirmar que amamos a Dios, asistir a la iglesia y conocer muchos pasajes bíblicos, pero seguir tomando nuestras decisiones como si Él no tuviera nada que decir acerca de ellas.

Reconocer a Cristo como Señor significa permitir que sus enseñanzas orienten nuestras prioridades, nuestras decisiones y nuestra manera de vivir.

Pensemos en una situación cotidiana. Cuando surge un desacuerdo en casa, podemos insistir en tener la razón o recordar que Jesús nos llama a tratarnos con amor y humildad. Cuando debemos tomar una decisión importante, podemos buscar solamente lo que nos conviene o preguntarnos también qué honra a Dios.

En esos momentos se revela quién está ocupando el centro de nuestro corazón.

CRISTO NO OCUPA EL PRIMER LUGAR EN NUESTRA VIDA SOLAMENTE PORQUE LO DECIMOS, SINO CUANDO APRENDEMOS A VIVIR BAJO SU SEÑORÍO.

Y esta decisión comienza personalmente. No podemos obligar a nuestra familia a seguir a Jesús, pero sí podemos mostrarles, mediante nuestro ejemplo, lo que significa caminar con Él.

Quizá hoy necesitamos reorganizar algunas prioridades. Tal vez hemos dedicado tanto tiempo a procurar que no falte nada material en nuestra casa que hemos descuidado nuestra propia relación con Dios.

La buena noticia es que podemos comenzar hoy. No necesitamos esperar a que todo esté en orden para rendirle nuevamente nuestra vida al Señor.

Porque un hogar donde Dios habita comienza con personas que reconocen cuánto necesitan de Él.

PARA RECORDAR
El lugar que Cristo ocupa en nuestro corazón termina reflejándose en las decisiones que tomamos dentro de nuestra casa.

PIENSA
¿Hay alguna área de mi vida familiar en la que estoy tomando decisiones sin considerar lo que Jesús me enseña?

APLICA
Identifica una decisión, prioridad o actitud que necesites rendir al señorío de Cristo. Ora específicamente por ella y da hoy un paso de obediencia.

ORA
Señor Jesús, reconozco que Tú eres digno de ocupar el primer lugar en mi vida. Perdóname por las ocasiones en que he permitido que mis deseos o preocupaciones sean más importantes que tu voluntad. Ayúdame a honrarte con mis decisiones y a mostrarle a mi familia, mediante mi ejemplo, lo que significa seguirte. Amén.

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